Nada que esperar para 2018

La contienda por el 2018 inició en este mes de junio, con las elecciones del Estado de México. Los pasados comicios fueron un ejercicio, donde algunos aspirantes presidenciales pudieron obtener más capital político, de cara a la elección interna de sus respectivos partidos.

De todos, Morena es el único que tiene perfectamente definido a su candidato: Andrés Manuel López Obrador. El “Peje” lleva más de una década en campaña, por lo que las encuestas lo colocan con un reconocimiento de 90 por ciento, y una preferencia por encima de la media.

Víctima de sus propios defectos, el autonombrado “presidente legítimo de México” ha puesto a disposición del mejor postor su plan de gobierno; la incorporación de Esteban Moctezuma y Alfonso Romo, generan suspicacia y revelan un pragmatismo político que choca de frente con el discurso de alternancia, que ha intentado extender entre los votantes

En el lado del PRI, los rumores dicen que será en agosto cuando Enrique Peña Nieto elija al sucesor. La baraja de nombres es amplia. Podría seguir la ortodoxia del régimen, decantándose por su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

No obstante, suena fuerte José Antonio Meade, quien desde el Banco de México (ahora que se vaya Agustín Carstens) tratará de construir una plataforma de tufo independiente; él no es miembro del PRI, y con el apoyo tras bambalinas de su amigo Luis Videgaray, se convierte en una opción fuerte para el tricolor.

En el PAN la contienda interna frena sus opciones. Por un lado, Guillermo Anaya busca sacar ventaja desde su posición como presidente nacional del blanquiazul, para hacerse de reflectores, algo que ha desatado las críticas de Margarita Zavala de Calderón, quien aún no se atreve a dejar el partido, y optar por una candidatura independiente.

Rafael Moreno Valle hace lo suyo, con una campaña disfrazada de presentación de un dizque libro, del que Porrúa recientemente se ha deslindado. Esta semana, el PAN tuvo su reunión y decidirán qué procede.

Los restos del PRD, tienen su última esperanza en Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno con más votos en la historia de la Ciudad de México (incluso más que AMLO). El plan de MAM ha sido mantener un perfil independiente; no está afiliado al PRD.

Su recién amasiato con Manlio Fabio Beltrones (que le abrió las puertas a la Conago), le da un gran capital político: es el candidato que puede dividir el voto duro, del líder de Morena.

Las otras opciones perredistas no figuran ni por casualidad: Graco Ramírez intentó aprovechar la presidencia de la Conago, mas no le alcanzó, y Silvano Aureoles tiene un pesado lastre: la gubernatura de Michoacán.

Finalmente, por el lado independiente no hay nadie que brille. Jaime Rodríguez Calderón perdió el empuje que tuvo al llegar a Nuevo León; María de Jesús Patricio Martínez, es sólo una ilusión juvenil que provoca ternura en la opinión pública y tanto Álvarez-Icaza, como Pedro Ferriz, sólo ayudarán a dividir todavía más el voto.

@LosIrritantes

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