¿Queremos ser un Estado fallido como Venezuela?

Durante los años 70, Venezuela tenía la tasa de crecimiento más alta y la menor desigualdad social de toda América Latina. Al igual que Ecuador, Venezuela tuvo una bonanza petrolera que le permitió tener uno de los PIB más altos de la región; le llamaban la Venezuela saudita.

Mientras el resto de América Latina sucumbía ante las dictaduras, para 1977 solamente Venezuela, Costa Rica y Colombia tenían una democracia en la región.

Pero las cosas cambiarían con la llegada del llamado “Socialismo del Siglo XXI”. En 1998, Hugo Chávez, un exmilitar golpista que en 1992 intentó sin éxito derrocar a Carlos Andrés Pérez, llegó al poder tras ser indultado en 1994, con la promesa de refundar la patria y regenerar la política para lograr la tan deseada justicia social.

Millones de venezolanos, como muchos ecuatorianos hoy, honestos, trabajadores, con ganas de progresar en su país, creyeron en los cantos de sirena de Chávez y lo eligieron. Hoy, más de 20 años después, sus hijos pagan las consecuencias de ese error.

Desde que llegó al poder Chávez, el actual presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su “Socialismo del Siglo XXI”, se han empeñado en acabar con todo en lo que alguna vez fue una de las tierras más prósperas de América Latina y el mundo.

Tras una serie de políticas de control estatal total de la economía, donde se persiguió a los empresarios y a las empresas (los verdaderos creadores de riqueza) y donde se acabó con la libertad de expresión y de prensa, Venezuela es hoy un Estado fallido.

Venezuela pasó de ser uno de los países más ricos a una de las naciones más empobrecidas de América Latina y la dictadura más reciente de la región. Hoy, la mayoría de sus escuelas, universidades y el sistema de salud han colapsado, tras más de 20 años de corrupción y falta de inversión. Enfermedades como el paludismo y el sarampión, que habían sido erradicadas, hoy son epidemias que azotan a Venezuela.

La gran mayoría de la población no tiene suficiente comida y ha perdido peso. Se calcula que el venezolano promedio perdió 10 kilos en 2017. En Venezuela, 96,3% de los hogares están en situación de pobreza si se los mide por sus ingresos, mientras que 79,3% está en pobreza extrema y no tiene para cubrir la canasta de alimentos, según la más reciente Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Esto, sumado a una hiperinflación del 9.585,5% en el 2019, según cálculos del Banco Central (BCV) – que en lo corrido del 2020 ya va en 1.079,67% – ha causado un éxodo. Entre 2016 y noviembre de 2019, más de 4,6 millones de personas abandonaron Venezuela huyendo de la pobreza, el hambre, la falta de oportunidades y la criminalidad.

¿Queremos que Ecuador siga el mismo camino de Venezuela?, ¿nos vamos a dejar echar el cuento de candidatos, como Arauz, que con cantos de sirena prometen y prometen pero que nos convertirán en otra Venezuela?

A pesar de gobiernos corruptos de izquierda como el de Rafael Correa, Ecuador es un país aún próspero. Solamente de la mano de un gobierno que impulse el sector privado, promueva el emprendimiento y ataque la corrupción lograremos que Ecuador avance.

No queremos que los políticos nos conviertan en un Estado fallido, en una nueva Venezuela.

@LosIrritantes

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